jueves, 3 de mayo de 2012

Nuevos cuentos y poesías

En la actualización de esta quincena, publico las poesías que he escrito 
en lo que va del año a la fecha. "Retrato de una hija" es una de ellas 
-figura en la página "24 de marzo: una poesía" de Un poco más acápero la preservo en su página propia, por ser mi conmemoración permanente a la nefasta fecha del 24 de marzo. De todos modos la incluyo también en la serie, porque a ella pertenece y en ella dialoga.


Los cuentos que incluyo -tal parece que no puedo pensar los textos
 como  individuos sino como familias- pertenecen asimismo a una serie 
que empecé, precariamente, en el año 2007. Uno de ellos, "Un monstruo", formó parte, luego, de mi novela inédita El ciclo de Krebs, y salió el mes pasado en el blog Escritores del mundo.


Por último, comunico a los lectores que si un ingenuo voluntarismo me llevó a la idea de actualizar Un poco más acá cada quince días, la realidad me indica que deberé hacerlo de forma mensual.


Muchas gracias








Cuentos

Breve alegato de un caballo a punto de ingresar en el matadero


¡Que K vaya al castillo! Igual, no lo alcanzará. Kafka jamás hubiese permitido que K llegase al castillo. Antes, se hubiese muerto, hubiese quemado su obra. ¡Antes, habrían cantado las ratas!

23 de abril, 2008







Quién


Hace cerca de un año, en la calle, me encontré un Quién. La gente es descuidada y anda siempre perdiendo cosas, eso ya se sabe, pero es difícil perder un Quién. Casi hay que proponérselo de tan difícil, y ni siquiera. La cuestión es que allí estaba: solito, sentado en el cordón de la vereda. Y no era la primera vez que veía algo así, aunque parezca mentira. Dos semanas antes, iba en taxi por una avenida y vi también uno, pero a éste no se lo notaba muy preocupado: caminaba lo más campante, con aire displicente y creo que hacía ese jueguito de no pisar ciertas baldosas. Como nos frenó un semáforo y además había un tráfico infernal, pude seguirlo varias cuadras. Lo curioso es que la demás gente ni lo miraba. Y se ve que él disfrutaba de eso, porque a veces se paraba en medio del camino y el viandante que iba en su dirección lo esquivaba sin llevarle el apunte.


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Poesías




Retrato de una mujer que acaba de amasar los ñoquis


descansa el brazo en la mesada
desentendida la mano colgante al borde
pendiente de los dedos hociquitos laminados de uñas
husmeando el aire
abajo
donde no se figura el hombro severamente ocupado
arriba
de tendones sin esfuerzo derramados al antebrazo
y con esfuerzo
más arriba
los tendones hacia arriba
armando el cuello
el camino a la distensión de la tarde
el puente al sueño
el delicado pasaje
más y más arriba
a la mirada
vuelta abajo hasta los dedos cortinados de uñas
hurgando el aire
más abajo
donde no se figura el hombro
ni la tarde ni la siesta ni la sombra
ni el olor de lo que acecha

9 de marzo, 2012